EL REGALO DE MARIA DEL ESCAPULARIO VERDE

El Escapulario Verde o el Escapulario del Coraz�n Inmaculado de Mar�a es, como la medalla milagrosa, un regalo de nuestra madre bendita a las hijas de la caridad de San Vicente de Pa�l.

El 27 de noviembre de 1839, Justine Bisqueyburu, destinada por la Providencia para dar a conocer esta devoci�n, entr� en el Noviciado de las Hijas de la Caridad, 140 Rue du Bac, Par�s. El 28 de enero de 1840, durante su primer retiro, la joven hermana fue favorecida con una visi�n celestial. Nuestra Se�ora se le apareci� vestida en un largo traje blanco sobre el cual colg� una capa azul brillante. En sus manos ella sosten�a su Coraz�n, y de la parte superior sal�an brillantes rayos. La misma aparici�n fue repetida cuatro o cinco veces durante su noviciado. Esta bondad no aparentaba tener ning�n otro prop�sito que aumentar la tierna devoci�n de la misma Hermana a Mar�a inmaculada.

Vestida con su h�bito, el 8 de septiembre de 1840, fecha de la natividad de la Virgen bendita, la hermana Bisqueyburu fue favorecida durante sus rezos con una aparici�n de la Madre de Dios, que sosten�a en su mano derecha su Coraz�n envuelto en llamas, y en su mano izquierda una clase de escapulario, consistiendo en una tela de pa�o verde suspendida de una cuerda del mismo color. En un lado hab�a un cuadro de la Virgen bendita como ella se hab�a mostrado en las apariciones; en el otro lado, un Coraz�n reflejando rayos m�s brillantes que el sol, y m�s claro que el cristal. Este coraz�n perforado con una espada estaba rodeado por una inscripci�n ovalada, con una cruz en la parte superior. La inscripci�n dec�a: "Inmaculado Coraz�n de Mar�a, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestro muerte." Al mismo tiempo una voz interior revel� a la hermana el significado de esta visi�n. Ella entend�a que este nuevo Escapulario, por medio de las Hermanas de la Caridad, contribuir�a a la conversi�n de los que no tienen ninguna fe, y sobretodo, obtener para ellos una feliz muerte, y que debe ser distribuido con confianza. Mientras el escapulario fue distribuido, conversiones maravillosas ocurrieron y algunas curaciones corporales fueron producidas.

El Escapulario no es el emblema de una confraternidad sino simplemente una imagen doble atado a una pieza �nica de pa�o y suspendido de una cuerda. La Virgen Bendita declar� a su fiel servidor que no hay f�rmula especial de bendici�n necesaria. Es suficiente que sea bendecido por un sacerdote y usada por la persona para quien fue destinado. Puede ser colocado en la ropa, en la cama, o simplemente en la alcoba. El �nico rezo que debe recitarse es la inscripci�n que rodea el coraz�n en el rev�s del escapulario: "Coraz�n Inmaculado de Mar�a, ruega ahora por nosotros y en la hora de nuestra muerte." Esto se debe repetir diariamente, si no por el que lo usa, por el que lo da. El Escapulario se puede distribuir por todas partes. Aun cuando bondades maravillosas se le ata�en, son proporcionadas a la fe con la cual se da. El Escapulario Verde fue aprobado dos veces por el papa P�o IX, en 1863, y nuevamente en 1870 cuando �l dijo: " Escriba a estas buenas Hermanas que las autorizo para hacerlos y para distribuirlos."

MI EXPERIENCIA CON EL ESCAPULARIO VERDE
DEL CORAZ�N INMACULADO DE MARIA

Rev. Leo Steinbach

Cuando primero entr� en contacto con esta devoci�n, le� una explicaci�n que parec�a dar la impresi�n de que era solamente para Cristianos no comprometidos. Pens� que para m� seria in�til puesto que ten�a muy poco contacto con los Cristianos, sea ellos buenos, malos o indiferentes. Mis contactos eran principalmente con los budistas y los shintoistas que yo intentaba cristianizar. Sin embargo puse algunos escapularios en mi bolsillo y decid�a probar uno. Ese mismo d�a fui a un hospital pr�ximo en donde descubr� a una paciente no Cristiana de una se�ora que hab�a estado inconsciente previamente por 10 d�as. El doctor me explic� a m� que ella muy probablemente morir�a en el plazo de tres d�as sin recuperar el sentido. �l y una enfermera me escoltaron al cuarto. Me dirig� a la mujer enferma pero ella no dio ninguna indicaci�n que ella entend�a una palabra de lo que yo dec�a. Tom� un escapulario verde de mi bolsillo, se lo puse en su frente y repet� con la invocaci�n, "Coraz�n Inmaculado de Mar�a, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte."

�Y qu� sucedi�? La se�ora inmediatamente recuper� el sentido, uni� sus manos y rog� a Dios muy devotamente que perdonara sus pecados. Yo estaba sorprendido. El doctor y la enfermera, ambos no Cristianos, no pod�an creer lo que hab�an presenciado. Yo inmediatamente instru� a la paciente y la bautic� ese mismo d�a para su gran alegr�a. Ella permaneci� perfectamente consciente por tres d�as m�s mientras que devotamente recib�a diariamente el santo Viaticum. Ella expir� mientras que rezaba al Inmaculado Coraz�n de Mar�a.

Noticias de este doble milagro se diseminaron r�pidamente. Todos me ped�an el escapulario verde y puesto que yo ten�a solamente un par docenas que hab�a recibido de un capell�n del ej�rcito y no teniendo forma de conseguir m�s, yo comenc� a prestar mis escapularios restantes con la condici�n que me fueran devueltos despu�s de tres d�as. Hice esto para ayudar a la mayor cantidad de gente posible. Mientras tanto un reportero cat�lico me ayud� a obtener los materiales necesarios y comenzamos a hacerlos. Durante los �ltimos 25 a�os hemos hecho y distribuido muchas decenas de miles a gente que viv�a por todas partes de Jap�n. Tambi�n hemos enviado un buen n�mero a los Estados Unidos, a Brasil, a Paraguay, a Corea y a Indonesia. Una revista cat�lica aqu� en Jap�n public� una explicaci�n del escapulario verde hace m�s o menos un a�o y hemos estado recibiendo peticiones diariamente desde entonces. En un solo d�a recibimos 140 cartas e intentamos satisfacer cada petici�n puntualmente. Nunca cobramos por ellos, ni gastos de franqueo. Sin embargo nunca hemos estado en deuda. La gente agradecida nos env�a donaciones que cubren el costo de materiales y de franqueo.

Es edificante leer las cartas de agradecimiento. Mucha gente reporta bendiciones espirituales y ha habido curaciones milagrosas de todo tipo de dolencias humanas incluyendo ceguera, sordera, c�ncer, tuberculosis, presi�n alta, el reumatismo, artritis etc. Los Cat�licos no practicantes y los no Cat�licos parecen recibir m�s bondades que los cat�licos practicantes.

Una se�ora no Cristiana de 80 a�os dijo que ella quisiera visitar la iglesia en su vecindario pero ella no pod�a caminar debido a artritis. Cada invierno sus tobillos y las mu�ecas se le hinchaban lo cual era muy doloroso. Le dieron un escapulario verde que ella aplic� diariamente pero puesto que ella no pod�a recordar el rezo ella simplemente pidi� a la Madre de Cristo ayuda. A los pocos d�as estaba totalmente curada. Despu�s de una breve instrucci�n y bautismo, ella atend�a diariamente la santa misa, recibiendo siempre la santa comuni�n. Ella continu� este h�bito por dos a�os hasta que le lleg� su recompensa. Durante este intervalo ella convirti� a un viejo amigo que viv�a apenas al cruzar la calle de su hogar y ella ten�a la felicidad de ser su madrina. Su buen marido, un fiel Shintoista, tambi�n atesoraba su escapulario verde pero nadie pod�a convencerlo de que se hiciera cristiano. Sin embargo, apenas tres d�as antes de su muerte, cambi� de parecer. �l muri� muy feliz despu�s de recibir los sacramentos.

El due�o de una flota de 60 taxis en Kyoto pidi� que su pastor bendijera sus veh�culos el d�a de a�o nuevo, con lo cual �l obsequi� a cada uno de sus conductores con un nuevo escapulario verde. �l les anim� a, aunque no fuesen Cristianos, que rezaran diariamente por lo menos una vez al d�a. Durante el a�o hubo apenas algunas defensas dobladas pero no hubo accidentes que causaron da�os corporales. La Madre bendita nunca se invoca en vano. Sus rezos son muy poderosos. Los conductores japoneses; "kamikaze", que conducen a alta velocidad todo el tiempo, d�a y noche, son muy agradecidos a su Protectora.

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